Re: LA SERENÍSIMA REPÚBLICA DE VENECIA (EU4)
Publicado: 15 Mar 2026, 19:35
La primera parte de esta guerra es una guerra naval total.
Todas las naves venecianas (con la única excepción de 28 buques ligeros corsarios que operan en el Centro de Comercio de Alepo, de dominio exclusivo del turco) se agrupan en una única flota naval para combatir contra las naves otomanas. Se trata de 27 buques pesados, 46 buques ligeros y 77 galeras, de entre las que se encuentran 12 Jabeques (el último tipo de galera con 30 cañones). A esta flota también se le agregan los 25 buques de transporte para que presten apoyo con sus escasos cañones. Esta flota se encamina al Cuerno de Oro donde se sabe que está la práctica totalidad de la flota otomana para bloquearla. La dirige el mejor almirante que ha tenido Venecia en los últimos tiempos, el Almirante Cristoforo Chiogga.
El primer encuentro se produce a mediados de junio con naves ligeras turcas que protegían el comercio en el Egeo. La enorme superioridad naval veneciana se impone sobre las escasas 10 naves turcas, a las que hunde en su totalidad. Ninguna consigue escaparse.
El segundo encuentro se produce en la misma zona marítima y esta vez será contra la práctica totalidad de la flota turca, que seguramente ha salido del puerto de Constantinopla, avisada del ataque veneciano, y para proteger sus aguas territoriales. El choque se produce durante varios días de mediados del mes de julio y no sólo se va a imponer la abrumadora superioridad de los buques ligeros venecianos (que con su velocidad van a capturar varios barcos enemigos), sino que también se va a imponer la superioridad táctica del Almirante veneciano. La flota veneciana consigue hundir 41 galeras enemigas, lo cual supone un importante golpe al poder naval otomano.

Este último revés sufrido por el Sultán, hará que ordene a su flota buscar refugio en los seguros puertos del Mar Egeo y no salgan a alta mar durante muchos meses. Desde este momento, la flota veneciana será la que domine en el mar.
Y mientras se han desarrollado estos movimientos en el mar, tierra adentro, los ejércitos venecianos apoyados por tropas austríacas y húngaras, van tomando provincias en territorio otomano. El día 6 de diciembre, cae la fortaleza de Filibe, que abre el camino hacia la capital otomana, Constantinopla.

En los primeros días del año 1700, fallece el Dogo Veneciano y se elige a otro en un sorteo sin interferencias. Afortunadamente, el nuevo Dogo es un noble con muy buenas dotes. En esos mismos días, se observan tropas turcas invadiendo territorio húngaro por el este.

A lo largo de los primeros meses de 1700, los ejércitos venecianos y austríacos siguen ocupando más provincias otomanas de los Balcanes y en abril cae la fortaleza sitiada de Kesriyel, que abre el paso terrestre hacia la Isla de Corfú, que estaba siendo asediada por las tropas del emirato de Saruham, aliado de los turcos. En mayo, el ejército veneciano, libera a esta isla veneciana de su asedio.

Pero no sólo caen provincias en los Balcanes. En agosto se rinde la capital turca y al otro lado del mar de Mar de Marara, en la provincia de Hudavendigar, se produce un gran enfrentamiento entre las tropas austríacas y turcas, con resultado devastador para el Sultán, no solo porque pierde gran parte de su ejercito terrestre, sino también porque, al caer la provincia bajo control del Emperador, las naves turcas que estaban protegidas en su puerto, se tienen que enfrentar con la flota veneciana que les estaba esperando en alta mar.


Nuevos asedios y otros combates navales dispersos en el Mediterráneo en los que salen derrotadas las tropas turcas, consiguen finalmente doblegar la voluntad del Sultán que acepta en septiembre del año 1700 su derrota militar y comprometiéndose en el futuro a no mandar más naves en misiones corsarias a centros de Comercio venecianos.
Con el tratado de paz, no hay concesiones territoriales ni indemnizaciones para los vencedores, ni pagos , ni otras obligaciones impuestas al derrotado.
Pero aún así, el Dogo está eufórico porque el principal objetivo de la guerra se ha cumplido: Se ha mandado al fondo del Mediterráneo casi la mitad de la flota turca (93 buques) que amenazaba la hegemonía naval veneciana y todo ello con un coste irrisorio de tan sólo 21 naves perdidas. De nuevo, la Serenísima República de Venecia vuelve a ser la dueña y señora del Mediterráneo.

Todas las naves venecianas (con la única excepción de 28 buques ligeros corsarios que operan en el Centro de Comercio de Alepo, de dominio exclusivo del turco) se agrupan en una única flota naval para combatir contra las naves otomanas. Se trata de 27 buques pesados, 46 buques ligeros y 77 galeras, de entre las que se encuentran 12 Jabeques (el último tipo de galera con 30 cañones). A esta flota también se le agregan los 25 buques de transporte para que presten apoyo con sus escasos cañones. Esta flota se encamina al Cuerno de Oro donde se sabe que está la práctica totalidad de la flota otomana para bloquearla. La dirige el mejor almirante que ha tenido Venecia en los últimos tiempos, el Almirante Cristoforo Chiogga.
El primer encuentro se produce a mediados de junio con naves ligeras turcas que protegían el comercio en el Egeo. La enorme superioridad naval veneciana se impone sobre las escasas 10 naves turcas, a las que hunde en su totalidad. Ninguna consigue escaparse.
El segundo encuentro se produce en la misma zona marítima y esta vez será contra la práctica totalidad de la flota turca, que seguramente ha salido del puerto de Constantinopla, avisada del ataque veneciano, y para proteger sus aguas territoriales. El choque se produce durante varios días de mediados del mes de julio y no sólo se va a imponer la abrumadora superioridad de los buques ligeros venecianos (que con su velocidad van a capturar varios barcos enemigos), sino que también se va a imponer la superioridad táctica del Almirante veneciano. La flota veneciana consigue hundir 41 galeras enemigas, lo cual supone un importante golpe al poder naval otomano.

Este último revés sufrido por el Sultán, hará que ordene a su flota buscar refugio en los seguros puertos del Mar Egeo y no salgan a alta mar durante muchos meses. Desde este momento, la flota veneciana será la que domine en el mar.
Y mientras se han desarrollado estos movimientos en el mar, tierra adentro, los ejércitos venecianos apoyados por tropas austríacas y húngaras, van tomando provincias en territorio otomano. El día 6 de diciembre, cae la fortaleza de Filibe, que abre el camino hacia la capital otomana, Constantinopla.

En los primeros días del año 1700, fallece el Dogo Veneciano y se elige a otro en un sorteo sin interferencias. Afortunadamente, el nuevo Dogo es un noble con muy buenas dotes. En esos mismos días, se observan tropas turcas invadiendo territorio húngaro por el este.

A lo largo de los primeros meses de 1700, los ejércitos venecianos y austríacos siguen ocupando más provincias otomanas de los Balcanes y en abril cae la fortaleza sitiada de Kesriyel, que abre el paso terrestre hacia la Isla de Corfú, que estaba siendo asediada por las tropas del emirato de Saruham, aliado de los turcos. En mayo, el ejército veneciano, libera a esta isla veneciana de su asedio.

Pero no sólo caen provincias en los Balcanes. En agosto se rinde la capital turca y al otro lado del mar de Mar de Marara, en la provincia de Hudavendigar, se produce un gran enfrentamiento entre las tropas austríacas y turcas, con resultado devastador para el Sultán, no solo porque pierde gran parte de su ejercito terrestre, sino también porque, al caer la provincia bajo control del Emperador, las naves turcas que estaban protegidas en su puerto, se tienen que enfrentar con la flota veneciana que les estaba esperando en alta mar.


Nuevos asedios y otros combates navales dispersos en el Mediterráneo en los que salen derrotadas las tropas turcas, consiguen finalmente doblegar la voluntad del Sultán que acepta en septiembre del año 1700 su derrota militar y comprometiéndose en el futuro a no mandar más naves en misiones corsarias a centros de Comercio venecianos.
Con el tratado de paz, no hay concesiones territoriales ni indemnizaciones para los vencedores, ni pagos , ni otras obligaciones impuestas al derrotado.
Pero aún así, el Dogo está eufórico porque el principal objetivo de la guerra se ha cumplido: Se ha mandado al fondo del Mediterráneo casi la mitad de la flota turca (93 buques) que amenazaba la hegemonía naval veneciana y todo ello con un coste irrisorio de tan sólo 21 naves perdidas. De nuevo, la Serenísima República de Venecia vuelve a ser la dueña y señora del Mediterráneo.
